En el taller del tacto nuestros niños y niñas tuvieron que reconocer por la textura el dado igual al que había elegido.
En el taller del oído primero buscamos el despertador escondido sólo por el sonido de su alarma. Después diferenciamos quién nos hablaba sólo por su voz, y por último reconocimos diferentes sonidos de objetos cotidianos.


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